SOBRE EL APRENDIZAJE DE IDIOMA

Departamento de Principios y Modelos Misionológicos

 

Página principal de COMIMEX

Inicio DPMM

Declaración Misionológica

Objetivo y Actividades del DPMM

Temas Misionológicos

Serie de Trípticos

Contáctenos

SOBRE EL APRENDIZAJE DE IDIOMA

una Meditación Misionológica de Allan Lee B.

Es de gran importancia para un misionero aprender bien el idioma local donde esté ministrando si desea tener un impacto profundo. Muchas veces utilizamos términos muy imprecisos cuando tratamos de describir el nivel de proficiencia en un segundo idioma. "Hablo un 80%." "Hablo más o menos." "Lo hablo bastante bien." ¿Sabía que existen escalas con descripciones detalladas de diferentes niveles de habilidad en el idioma? Uno de estas escalas se llama el Inventario del Aprovechamiento Lingüístico Oral (IALO). El IALO va de 0 a 5, con etapas intermedias indicadas con un (+).

Hay que ser honestos con uno mismo

El misionero debe de ser honesto con si mismo en la evaluación de su dominio del idioma en lo cual ministra o va a ministrar. Hay que analizar cuál nivel de aprovechamiento se necesita mínimamente para poder cumplir con el papel a lo cual el Señor le está llamando. Si no ha logrado el nivel necesario, hay que pensar seriamente cómo aumentar el nivel de proficiencia. Si su servicio misionero es de un papel de apoyo a corto plazo, por ejemplo, a lo mejor basta con lograr el nivel 1. Pero si va a estar plantando iglesias, discipulando o traduciendo las escrituras, hay que pensar mejor en un nivel 3 o 4.

Peligros al no dominar la lengua bien

¿Cuáles son algunos peligros para el misionero que no logra dominar el idioma local adecuadamente? Aquí sugiero algunos:

- Se puede frustrar y abandonar el campo antes del plazo a que se comprometió. Se llama atrición misionera.

- Se puede frustrar, pero en vez de abandonar el campo se refugia con otros hispanohablantes. Entonces, en vez de vincularse con la gente del lugar, se busca cualquier pretexto para andar con otros latinos.

- Se puede ver obligado a aceptar un papel inferior a su llamado y capacidad, simplemente por falta del idioma. Puede tener mucho talento y experiencia que ofrecer, lo cual no puede ejercer por no poder comunicarse adecuadamente.

- Se puede aislar de retroalimentación importante. Puede ser que la gente local tiene asuntos importantes que aclarar con el misionero, pero sabiendo que no les entenderá con su vocabulario limitado, se quedan callados, mientras el misionero tal vez piensa que todo va de maravilla.

- Al no dominar bien el idioma es muy posible que tampoco llegue a comprender adecuadamente la cultura. Y peor sería que si por sus años de servicio un misionero así se avanza en su agencia a un cargo de liderazgo donde propaga sus conceptos equivocados de la gente y su cultura entre los nuevos misioneros.